about...Lino Lago

 

 

Lo apasionante de la pintura para mi seria su carácter obsesivo y su función ambigua, obsoleta o no, en el contexto global del arte donde es siempre, a pesar de todo,  una inesperada. Su academicismo parece romper la única regla del arte: Libertad. La pintura es sin duda un marco cerrado que parece ser una cárcel para muchos artistas. Parece que el artista libre se busca una serie de problemas innecesarios con la pintura. Rasgos poco utópicos o sonadores parecen ceñirse a los pintores, excesivamente serios. La pintura como una forma pura de expresión; como una hoja en blanco donde la libertad se explaya sin barreras en improvisaciones o caprichos en una selección de ciertas corrientes historicas sujetas a los tics nerviosos del pintor, me horroriza.

En mi cuadro: “Que hace esta jodida flor aquí?” podríamos transplantar la palabra “pintura” en lugar de “flor”. Que hace este jodido cuadro aquí? Me interesa la necesidad o no  de las representaciones y las manifestaciones artísticas y su utilidad. Me pregunto que no es arte. Otra pregunta comica: Se imaginan unas clases por la tarde, como hobby sobre happening e instalciones? Seguramente algún dia aparecera, por ejemplo, alguna aficcionada que diga a un artista en  una inauguración que ella y su sobrino (que es medico) también hacen, por ejemplo, arte conceptual. Los pintores suelen tenerlo dicicil para diferenciarse de este tipo de “arte” .

La acumulación, la progresión, el “ir a mas” que afecta al arte como a todo lo demás (menos a la naturaleza, la única que parece ir a menos) haría quizás más razonable que el “todo vale”, un “dejemoslo estar”. Joseph Beuys (el artista mas importante y citado en mi época de estudiante), en un libro-entrevista, titulado creo, Todos somos artistas, decía que casi nada es arte, que cada vez es mas difícil hacerlo y que muy pocas cosas podían ser arte. Yo interpreto esto, ahora, como un triunfo de la individualidad: Que se puede encontrar tanto arte como individuos lo hagan, convencidos de que el suyo es ese poco arte que es arte: el  que importa o el que le importa. La verdad es que atreverse a introducir mas arte (o cualquier otra cosa) en la historia (que ya no es una “Historia” sino muchas, para colmo) no deja de tener atrevimiento. En otra entrevista a un artista, decía este que seria muy exitoso no el que consiga crear sino el que consiga hacer desaparecer cosas. La superpoblación parece ser el panorama general y en ese sentido la pintura parece a veces sumar mas y mas donde claramente debería haber menos. La pintura, como lenguaje, plantea el reto para el pintor de intentar decir algo con interes donde parece todo ya expresado. O peor, donde seria mejor ya callarse de una vez. Esto es una temática en muchas obras actualmente, quizá la mas importante. Este 2011, Lituania presenta una obra a la Bienal de Venecia, de un individuo muy curioso, Darius Mikšys. Esta obra consta de una colección de arte del gobierno. Lo interesante de todo ello no es que las obras (que conforman esta obra fantástica) sean buenas o malas, (seguramente sean malas). Creo que en esta obra esta muy presente todo esto de lo que estamos hablando. El arte desconfia y habla de la “produccion” y los productores; del descaro de un etnocentrismo (globalizado); de procesos que comenzaron hace mucho tiempo, con resultados muy variados e injustos. Reivindicaciones, cuentas pendientes; revision de canones que funcionan casi por cuenta propia; estadisticas que significan todo lo contrario a lo que su resultado demuestra. Prejuicios. Acumulacion.

Simplificando, cuando uno decide pasar el tiempo haciendo supuestamente arte se pregunta:  Y ahora que?.

Uno tiene demasiadas preguntas que contestar antes siquiera de empezar, y contestadas honestamente te dejan con el silencio como la respuesta mas adecuada. Osea que sabes de antemano que tu trabajo será de alguna forma, fallido. Te coloca esto en una posición muy interesante. Se podría describir gráficamente como un músico desconocido que se asoma al escenario con su instrumento después de acabada la gran sinfonía y cuando casi todo el mundo se esta levantando. Esta situación describiría muy bien a un pintor, sobre todo si el músico saliese al escenario con un instrumento tirando a ridículo, de juguete. Un amigo me dice siempre que es extraño que la critica de arte no habla de si el arte es bueno o malo, que ya no critica en un sentido negativo. Como si diese lo mismo incluir en una exposición a artistas profesionales con los desocupados y pensionistas de clases por la tarde. A mi me parece normal. Cualquier valoración como buena o mala, seria superflua. Cada obra es en primer lugar algo personal, efímero. Todo es interesante, debatible, mejorable, prescindible. Liquido diría Zygmunt Bauman. Me resultaría igualmente difícil demostrar que mis obras son mejores o si son peores que los que pintan como hobby de 4 a 5 o de las obras de un niño de 5 anos.

Volviendo a mis obras, una de mis series, Pintura sobre Pintura, trata sobre todo esto. Son versiones de pintores clásicos. Como en todos mis cuadros, están manipulados de forma que sobre esa misma pintura clásica nos encontramos esto: mas pintura. Pintura dejada caer sin intención o a veces mas meditada pero que nunca tiene nada que ver con “lo de abajo”, simplemente es otra capa. En todas mis obras, una capa se añade a otra de abajo que es estándar, asumida, entendida, acabada y que parece no dejar sitio para nada mas. Y sin embargo entra algo, a empellones, de cualquier manera, a la fuerza. Con esta forma de pintar parece a veces la obra víctima de un acto vandálico. El cuadro es una superposición de cosas que se acumulan y que significan cosas diferentes. Conviven planteamientos contradictorios. Un significado da paso a otro que le lleva la contraria. Que se le impone. Se sobrepone y se acumula. Lo contamina. De hecho una obra no esta pintada con un único estimulo o sentimiento: una parte del cuadro esta hecho casi con delicadeza y paciencia, otra es mas brutal.

La vejez de la pintura parece estar  siendo alcanzada por las formas mas modernas de hacer arte, diría de forma cruda. El objeto, la instalación, etc, tarde o temprano se hace tradición como la pintura. Para mi generación, instalación, cuadro programa de televisión banal no son comparables ni tiene sentido el compararlos. Uno y otro son tradición, son lo mismo. Crecimos con todo ello. La diferencia de nuestra generación es que no nos planteamos si un libro de Derrida es mejor que un programa mediocre de televisión. Es algo que no tiene sentido para nosotros. La diatriba entre apocalípticos o integrados de Umberto Eco no la entendemos.

La pintura te coloca en una posición alejada en alguna medida del centro del arte, lo que te proporciona por lo menos, perspectiva. La reflexion esta servida en bandeja, sin la espectacularidad y espectáculo de otras manifestaciones artísticas. Mas modesta y menos rimbombante.

De la misma forma el arte se coloca en las afueras de las demás actividades, lo cual le concede un punto de vista privilegiado para hablar de todo. Los museos invitan a meterse en ese mundo cerrado del arte (a pesar de su innegable democracia). Dice un eslogan del MOMA : “ El arte es el arte y todo lo demás es todo lo demás”. Esta barrera propuesta por el museo pretende con buena intención realzar la función del arte pero cerrandose. Nacionalizándose. En realidad la frase no dice nada. Como decir: La letra A es la letra A y todas las demás letras son todas las demás letras. :(

Mis influencias son solo en una pequeña parte la pintura misma y el mundo del arte. Mis pinturas son mas fruto del todo, de vivencias o preocupaciones personales y sobre todo publicas. A pesar de la gran carga inevitable de tradición que hay en las obras que deberían verse como lo que son: pasado, referencias, standard, prejuicios, obsesiones, canones cosas todas ellas que son un punto de partida (Y de las que como ya explique, mi generación no tiene miedo ni una pulsión cultural de rechazo instantáneo sino reflexivo)…son repensadas, negadas, tachadas, ensuciadas, ocultadas, realzadas pocas veces. Muchas veces parece que esta parte clásica de las obras es un cierto homenaje o defensa de la tradición, nada mas alejado de la “realidad”.